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¿Cómo el seguro no paga el latigazo cervical?

En este post de hoy vamos a exponer qué técnicas utilizan las malas aseguradoras, o que relato montan, para no paga latigazo cervical de baja intensidad.

Es un hecho fehaciente que hay usuarios que quieren enriquecerse a costa de las aseguradoras simulando lesiones derivadas de accidentes de tráfico. A eso se le llama fraude. Pero también es un hecho que existen aseguradoras malas que quieren evitar pagar indemnizaciones a los lesionados en el accidente de tráfico para quedarse con la indemnización de pertenece al usuario. Para nosotros eso también es un fraude. Atención que existen muchas aseguradoras buenas que no utilizan estas técnicas. Queremos ser justos diciendo que existe gente e instituciones buenas y otras malas.

¿Qué dice la ley?

En el post sobre el latigazo cervical explicábamos que algunas malas aseguradoras se basaban en informes cinemáticos de transferencia de energías para justificar, basándose en el «criterio de intensidad», que la colisión no fue lo suficientemente fuerte para que la víctima sufriera lesiones pero ¿esos informes realmente son ciertos?

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El fundamento

Desde la entrada en vigor de la Ley 35/2015, algunas aseguradoras recurren al criterio de intensidad para argumentar que la lesión de la víctima, o su latigazo cervical, no tiene su origen en el accidente ya que en éste no hubo una «sacudida» o transferencia de energía cinética suficiente elevada en un espacio de tiempo suficientemente pequeño como para que le causara esas lesiones. De este modo, la aseguradora puede declinar lesión por el criterio de intensidad, o de la «sacudida» porque los otros criterios alegados (exclusión, cronológico y topográfico) son inatacables.

La base científica del informe pericial

Obviamente la mala aseguradora, las buenas no, necesitan la complicidad de un perito sin escrúpulos que monte un relato para argumentar que la «sacudida» no fue lo suficientemente fuerte para la aparición de las lesiones reclamadas. Y atención porque también hay muchos peritos honestos y rigurosos que no entran en este tipo de juegos.

Todo dictamen técnico de colisión a baja velocidad de vehículos automóviles se basa en cuatro partes bien diferenciadas.

Parte 1: La recogida de datos, que consiste en base a observar los daños en los vehículos, determinar la velocidad a la que se produjo la colisión.

Parte 2: Confección de cálculos para la obtención de resultados, que consiste en aplicar a las fórmulas de la física clásica los datos recabados para la obtención de resultados. Estos resultados consisten en determinar qué cantidad de potencia se transfirió sobre la víctima. Cuantificar la «sacudida» en números.

Parte 3: Se compara el valor de la teórica “sacudida instantánea” obtenida por el perito de la aseguradora frente a unos estudios publicados que comparan valores de “sacudidas” con las lesiones aparecidas en voluntarios que se han sometido a ese tipo de “sacudida”. De este modo se establece la relación causa-efecto entre “sacudida” y lesión cervical.

Parte 4: Conclusiones finales del dictamen que consisten en concretar si el caso particular que se trata, que son las lesiones temporales de la víctima, pueden ser consecuencia de ese accidente o por el contrario, la presunta víctima simula la lesión o esa lesión. Y, como es natural, habitualmente el informe es concluyente para que la aseguradora decline la reclamación de la víctima.

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Puntos críticos de los informes
Primer punto (crítico): La obtención de datos

Los dictámenes de colisión a baja velocidad se basan en comparar, “a butlo” u «ojímetro», los daños materiales presentes en los coches en los que viajaban las víctimas que sufrieron las lesiones frente al mismo, u otros vehículos de similares características, que han sufrido daños en esa misma zona o cercana a la zona de impacto del vehículo. O sea, en el mejor de los casos se trata de comparar «abolladuras» o «rascadas» ya que hay situaciones en las que sólo se tienen facturas de reparación a falta de poder comparar abolladuras para determinar la velocidad de colisión llamada ∆V, delta V o velocidad de impacto. Y esta velocidad de impacto es clave para los resultados que se quieren obtener.

Por eso algunos peritos de dudosa credibilidad utilizan la Ley Nabal para obtener la velocidad «ojimétrica» donde sabe que, si dice que la velocidad fue de 8 Km/h o inferior el resultado que obtendrá dirá que la «sacudida» no fue lo suficientemente fuerte para ocasionar las lesiones y si la velocidad que determine es de 12 Km/h o más el resultado que obtendrá concluirá que la «sacudida» sí fue lo suficientemente fuerte como para que aparecieran lesiones cervicales.

Análisis del punto 2: Confección de cálculos para la obtención de resultados

Una vez expuesta la crónica del accidente se realizan una serie de cálculos sustentados por las leyes de la física clásica de las que se obtienen los resultados. Habitualmente estos resultados y cálculos son correctos y no hay nada que objetar.

Los cálculos consisten transformar la «velocidad de impacto» a «sacudida», o el concepto cinemático llamado «aceleración» medido en unidades de G (metros partido por segundos elevado al cuadrado).

Tercer punto (crítico): Comparación de los resultados obtenidos frente a estudios publicados

Esta comparación consisten en comparar «sacudidas» con «lesiones» de las víctimas a modo que dicen que a partir un valor de «sacudida» aparecen las lesiones, y por debajo de ese valor no aparecen.

Los ensayos a baja velocidad para estudiar la aparición de lesiones en las víctimas, habitualmente financiados por grupos de interés, se realizan con voluntarios (personas vivas), pero los resultados se desvirtúan o están sesgados por las siguientes razones:

El primero es que el voluntario que se presenta suele ser una persona de complexión más bien fuerte y que tiene un carácter osado. A estas pruebas no se presentan abuelas de 90 años ni niños de 2 años a ver qué les sucede en caso de colisión.

El segundo aspecto es que, en el momento de la colisión, las personas están en tensión. Realizar tensión en los músculos es un acto reflejo, y los actos reflejos son difícilmente controlables voluntariamente. Por eso se llaman “actos reflejos”, ya que son respuestas automáticas e involuntarias que realiza un ser vivo ante la presencia de un determinado estímulo. Y el acto reflejo de un voluntario osado ante el apercibimiento de un accidente, aunque sea simulado, consiste en tensionar el sistema muscular antes de la inminente colisión. Este escenario lo habremos podido comprobar cuando de jóvenes, alguna vez nos montamos en una atracción de “autos de choque” en una feria y antes de colisionar con otro participante, tensionamos nuestro cuerpo y sobretodo el cuello ante la inminente colisión. Y eso que la velocidad de los “autos de choque” es muy inferior a la que habitualmente se circula con un turismo.

La tercera razón es la posición en la que se encuentra el ocupante del vehículo en el momento de la colisión. Un ocupante puede estar bien sentado y mirando al frente, que es el modo natural de conducir, o con la cabeza girada mirando si viene un vehículo por uno de los costados antes de arrancar. También puede mirar hacia atrás porque está maniobrando para estacionar su vehículo “en fila”, “en batería” o simplemente conectar u orientar el ventilador del aire acondicionado para refrescar el habitáculo.


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Por tanto, la posición distendida en la que se encuentra la persona, totalmente distraída y sin tensión en el momento de la colisión, influye de manera mayúscula en la aparición de lesiones de carácter leve en la zona cervical.

Los resultados de los estudios acreditan que esa colisión no causó lesiones a la víctima que se presentó como voluntaria, pero no hacen mención de qué tipo de persona se trataba (fuerte y osada) ni cómo de alerta estaba en el momento del impacto. Si su sistema muscular se encontraba en tensión o si su posición era correcta y a la defensiva, entendiendo por esto que se encontraba preparada para recibir el impacto.

Pero la realidad de los accidentes cotidianos es muy distinta. Los accidentes los sufren todo tipo de personas, con complexión fuerte o débil, y con carácter osado o prudente. Además pueden tener su sistema muscular tensionado o relajado, y su posición en el vehículo puede ser la correcta o no dependiendo de la circunstancia. Por tanto, estos factores influyen en la lesión cervical.

Esta exposición viene a argumentar que estos estudios tienen una dudosa rigurosidad desde el punto de vista que no representan una realidad generalizada sino concreta y sesgada, que es la de unos voluntarios con unas características físicas determinadas y que en el momento del impacto están en tensión y en la posición correcta. Sólo representan este escenario.

Por tanto, cuando los peritos comparan los resultados con los estudios publicados, lo están comparando respecto a una situación muy concreta que no puede hacerse extensible a todos los escenarios de una manera genérica.

Análisis del punto 4: Conclusiones finales del dictamen

Respecto a este último punto comentar que no puede concluirse en el caso particular sobre el que se emite el dictamen, ni por la forma de obtener los datos, ni por cómo se cosechan los estudios publicados, que el escenario teórico reproducido por el perito de la aseguradora reconstruye el mismo, o similar escenario en cuanto a las circunstancias que produjeron el accidente, que podría ser cierto o por el contrario podría estar del todo equivocado.

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Conclusiones

Por tanto podríamos resolver que los informes que recurren al criterio de intensidad para negar la existencia de nexo causal se fundamentan en tomar una hipótesis de velocidades de colisión “inventadas” que provocan unas “sacudidas” insuficientes para compararlos con unos estudios totalmente sesgados que no son representativos de toda la casuística siniestral y que, por tanto, no pueden ser utilizados para negar el nexo causal negando el «criterio de intensidad».

Lo mejor de todo esto es que existen otros métodos científicos de prueba donde sí puede obtenerse de un modo mucho más fiable si la víctima es un «comediante» y simula su lesión o realmente la tiene, pero por ahora parece que las malas aseguradoras han optado por el método expuesto ya que debe ser mejor para sus cuentas de explotación.

6 replies
  1. Manuel
    Manuel says:

    Mi caso es reciente, el 20 de octubre 2020. Yo estaba parado en un semáforo en rojo, conductor de mí vehículo y único ocupante. Y llegó un conductor con su vehículo y colisionó en la parte trasera. Ya estamos en 1 de diciembre 2020. El impacto parecía que no era tanto. Los daños en mí vehículo algo más de 300 euros. Lo más importante mí latigazo cervical, está calificado de leve. Yo sinceramente estoy fastidiado de cervicales, hombros, columna y cintura. Con Estado de Alarma haciéndome 50 km hasta el hospital, entre ida y vuelta. Para rehabilitación que no mejoro. Sabe los dolores que tengo, muchos, por no decir algunos mareos, náuseas, inflamación de cervicales, dolores agudos y punzantes en la columna. Mi conclusión no todos somos iguales. Y para esto no hace falta cálculos científicos. Luego sinceramente cambiaría el lugar con el tonto que me colisionó. Porque así que se lleve él, el dinero, los dolores, lo fastidiado que estoy. Todos los Santos días llenado al hospital, con Estado de Alarma y Covid. Ya llevo 1500 km recorridos. Pueden creer que de lo que me he ocupado no es de buscar un abogado. Me he ocupado de comprar medicamentos y darme calor con una manta eléctrica en cervicales y espalda. No sé cómo terminará la historia. Lo que sé es lo que estoy pasando con el latigazo cervical. Y yo pregunto, creen ustedes que hay dinero para pagarme los dolores. Y si hay dinero yo se lo regalo al que quiera, pero con los dolores.
    Sólo me queda que decir que todo esto viene acompañado de rabia, dolor y mirar por espejos retrovisores por sí hay otro despistado no me coja con los músculos como ahora relajados.
    Por favor, vamos a ser honestos todos y el mundo irá mejor. Y recuerden señores conductores no llevan en sus manos una escoba, llevan un vehículo en el que además de velar por su vida, deben velar por la de sus ocupantes y demás usuarios de la vía.
    Un saludo, no todos somos iguales.

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    • ClaimCenter
      ClaimCenter says:

      Nos sabe mal su testimonio. Debe pensar que su caso, al igual que otras decenas de miles de casos como el suyo, para una aseguradora no es más que un coste y por tanto, cuanto menos sea el coste de unas lesiones corporales más beneficios obtendrá la entidad. Otra cosa es la publicidad, donde para captar clientes sí que apela a la parte emocional.
      Para usted es un drama porque es su problema y ha padecido las lesiones. Para un asegurador solo es dinero. Para el conductor irresponsable no le importa porque hay otro, la aseguradora, que hará frente económicamente de los daños causados.
      Si te ha servido nuestra respuesta, te agradeceríamos que nos pusieras una reseña en google. Gracias

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    • ClaimCenter
      ClaimCenter says:

      ¡Obviamente que hay abogados sin escrúpulos que mienten con el único fin de defender sus intereses! Totalmente de acuerdo. Es una afirmación categórica. Tienes toda la razón. Pero como ya hemos dicho en otros posts, a diferencia de los abogados, los peritos no pueden mentir jamás. No pueden hacer las cosas pensando en los intereses de su cliente a diferencia de los abogados que para eso están. El abogado lo puede hacer. El perito no. El perito debe ser imparcial y recto. El abogado no. Esta es una de las diferencias abismales entre unos y otros. Y parece que hay profesionales que dicen ser peritos que no lo entienden ni lo saben y es muy triste.
      El problema más brutal que hay en el mundo asegurador no es la falta de escrúpulos de los abogados, sino la falta de escrúpulos de los peritos. Y no tenemos nada contra los peritos porque en ClaimCenter respetamos mucho a los buenos peritos. Son la pieza clave y más importante. No hay nada más importante que el perito bueno y profesional para determinar el importe de indemnización, ya que el resto son interpretaciones jurídicas. El problema está en los peritos sin escrúpulos. Y resulta que las actitudes corporativistas de ciertos peritos hacia compañeros sin escrúpulos es la peor lacra que existe. A esa gente (peritos malos) se la debería perseguir y denunciar para sacarlo de circulación. Mientras haya organizaciones o profesionales que sean corporativistas y defiendan a los malos por el solo hecho de ser de los “nuestros”, el tema no se resolverá.
      Para que lo entienda. Un juez o un notario son profesionales, al igual que los peritos, que deben ser imparciales y objetivos. Si a un perito lo contrata un cliente y la pericial perjudica los intereses del cliente, sucede eso y tan tranquilos. El problema surge cuando el perito intenta, sea del asegurado o de la aseguradora, “distorsionar”, “escorar” o “sesgar” los hechos para beneficiar lo máximo posible a la parte que le contrata. Y le pondremos un ejemplo muy ilustrativo y real que sucede en España: Hay una aseguradora conocida donde el jefe de peritos de automóviles comunica a la red de peritos colaboradores que deben tasar todos los vehículos de más de 10 años, declarados siniestro total, con un máximo de 500 €. Y que para tasar los vehículos de menos de 10 años deben utilizar un determinado “baremo” público que arroja unos valores de mercado muy inferiores a los reales. Y si como “perito” colaborador con esa entidad no haces lo que te manda el cliente, esa aseguradora que te da centenares de peritajes anuales dejará de dártelos. O sea, que te vas a quedar en el paro y sin trabajo ¿Qué hacen TODOS los peritos que actúan con esa aseguradora para no quedarse sin trabajo? Hacen lo que la aseguradora les manda porque no quieren ser los más “virtuosos” de la cola del paro.
      En nuestros posts hablamos de aseguradoras buenas que hacen lo que deben y aseguradoras malas que roban a la gente. Del mismo modo hay gente buena que reclama lo que debe y mala que intenta robar al seguro. Y lo exponemos claro y sin ningún tipo de “anestesia”. Ahora bien, nosotros no queremos plantear casos de usuarios que defraudan a las aseguradoras para no dar ideas. No queremos visibilizar errores de defraudadores de aseguradoras y haya personas que mejoren la técnica del fraude para enriquecerse a costa del seguro. No queremos fomentar la estafa sino todo lo contrario: Queremos evitar que unos y otros se estafen mutuamente. Lo que sucede es que, a diferencia de las aseguradoras que tienen departamentos y experiencia para evitar el fraude, los usuarios no tienen esa misma información. Están totalmente desprotegidos. Y en ClaimCenter nos dedicamos a decir cómo se hacen las cosas correctamente y ante qué situaciones irregulares puede encontrarse un usuario. Y también por ello está http://www.RankiSeguros.com. Para que los usuarios sepan, en base a la experiencia del servicio post venta prestado, qué aseguradora es más probable que quiera timarle el día que tenga un percance.

      Responder
  2. Luis
    Luis says:

    Hola tuve un accidente con mi moto el Día 23 de septiembre .resulta que el vehículo contrario se saltó el ceda el paso se relleno el parte amistoso y pasadas dos horas acudí al hospital allí me diagnosticaron .contusión en la mano esguince cervical y esguince de honbro hoy .me mandaron ha un médico de la compañía que me remitió ha rehabilitación diez sesiones hoy he ido ha la mutua del trabajo y me han diagnosticado rotura del acromio y me han mandado una resonancia para el jueves.he llamado ala compañía de seguros que se supone que me estaba tratando y ahora me derivan ha otro ha un traumatólogo ..el médico de la compañía me dice que es un esguince y la mutua del trabajo me dice que es una rotura del acromio por eso ha solicitado la resonancia y comentándome una posible operación …

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    • ClaimCenter
      ClaimCenter says:

      Hola, no nos cansaremos de repetir en posts, vídeos y contestaciones como la tuya que los VALORES de todas las entidades aseguradoras NO SON LOS MISMOS, y por ende la de sus profesionales (peritos, tramitadores, directivos, médicos, etcétera).
      Hay aseguradoras que quieren hacer lo correcto y lo hacen con mayor o menor acierto. En cambio hay otras aseguradoras que su objetivo es timar y saquear a la gente para enriquecerse. Y cuando uno cae en manos de una buena aseguradora, habitualmente se cobra y se hace lo correcto. Pero cuando caes en manos de una aseguradora sin escrúpulos donde TODOS sus miembros, desde el CEO hasta el último de sus componentes son unos TIMADORES, pasa lo que a ti.
      Olvídate del médico y de lo que te digan en el seguro que debe pagarte ya que su único objetivo es pagarte poco y les importa un pimiento lo que te ocurra. Sus VALORES son únicamente enriquecerse a toda costa dejando de pagarte todas las prestaciones que toca.
      Lo que debes hacer es realizar todas las pruebas necesarias para saber el alcance real de tus lesiones y someterte a todas las intervenciones, curas y recuperaciones necesarias hasta la total sanación o estabilización de las secuelas. Sobretodo conserva todos los tiquetes y facturas de taxis, pruebas médicas, medicamentos etcétera para acreditar todos los costes. Si quieres puedes contactar con nosotros o con alguien fiable que sepa del tema para reclamar tus costes, secuelas (si las hay), intervenciones (si no las pagan directamente), rehabilitaciones (ídem), días de baja, lucro cesante y un largo etcétera de conceptos indemnizables.
      Consulta http://www.rankiseguros.com para ver de qué aseguradora se trata. Verás si tienes que tomar muchas precauciones o no tantas con la aseguradora que te está tratando. Con las aseguradoras hay que ir acompañado con alguien que te asesore bien. Jamás solo a no ser que sepas muy bien cómo funciona todo.

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