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Siniestro por golpe de puerta o barrera automática. La responsabilidad civil del propietario.

Cumplí 18 años y a los dos meses me saqué el carné de conducir. Compré un coche nuevo, concretamente un SEAT Ibiza Cupra de color rojo. Lo aseguré a terceros con lunas, robo e incendio porque el seguro a todo riesgo me salía muy caro.

Al anochecer, cuando llegué a casa y estaba entrando en el garaje de la comunidad donde vivo con mis padres, se me caló el coche justo cuando estaba pasando por debajo de la puerta de entrada, que se abre de forma basculante de arriba para abajo cuando accionas el mando a distancia. Resulta que la puerta, una vez abierta y al cabo de unos segundos, vuelve a cerrarse automáticamente, y como me puse muy nervioso, se me caló en dos ocasiones más con tal mala suerte que la puerta metálica basculante colisionó contra mi flamante vehículo recién estrenado. El resultado fue que me destrozó el techo del coche y además se estropeó la puerta automática. Menudo desastre.

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Di parte a mi seguro para que reclamaran los daños a la comunidad, ya que la puerta no tenía sensores que detectaran mi presencia. Vino el perito de la comunidad y me dijo que la culpa era mía ya que era conocedor de toda la vida que la puerta tiene un tiempo de espera, y además, en el momento del siniestro, la puerta automática funcionaba correctamente. Mi seguro también dijo que el seguro de la comunidad tenía razón y me dejaron en la estacada. Busqué por internet y encontré a ClaimCenter. Ellos formularon la reclamación y la aseguradora de la comunidad, que después de un juicio, acabó condenada a pagarme mi coche. ¿Cómo puede ser que ellos lo consiguieran cuando todos se me quitaron de encima?

Tipos de sistemas de apertura de puertas, barreras y otros tipos de gestión de acceso.

Toda puerta, barrera o sistema de acceso similar puede abrirse y cerrase mediante tres sistemas distintos.

Sistema manual. Es el sistema de toda la vida que utilizamos en nuestras casas, empresas u otros sitios. Consiste en abrir y cerrar la puerta manualmente como se ha hecho siempre. Y si se trata de una puerta de garaje manual, te bajas del coche, la abres o la cierras manualmente, y vuelves a subir al coche. No hay más secreto. Si aquí pasa algo, que no sea un fallo mecánico de la puerta, que se desprenda o lo que sea, la culpa la tendremos nosotros mismos como usuarios, y los daños que nos provoquemos los deberemos asumir nosotros. Es como si accidentalmente nos diéramos con la puerta del baño en la frente y nos abriéramos la cabeza. Nos vamos al hospital y nos aguantamos.

Sistema de “portero humano”. Esto significa que la empresa, o comunidad de turno, contrata a una persona cuya misión es hacer el control de acceso abriendo o cerrando la puerta (o barrera). Si su misión es ésa y pasa algo, la responsabilidad de lo que suceda será del portero, y por ende, de la empresa o de su patrono que lo ha contratado. Y por un tema de responsabilidad civil, los daños materiales, lesiones y resto de perjuicios derivados del accidente los deberá pagar quien tenga la responsabilidad, o el seguro de responsabilidad civil que tengan contratado.

Sistema automático. Sucede que las personas queremos que las puertas o barreras de entrada de cualquier tipo se abran y cierren para nuestra comodidad, y por tanto tenemos dos opciones: U optamos por el sistema del punto anterior, contratando a personas humanas para que desarrollen este tipo de trabajo, lo que supone pagar una barbaridad en nóminas, seguros sociales, turnos, substitutos por enfermedad, etcétera, o contratamos a una empresa para que instale una serie de mecanismos y automatismos en la puerta a modo que se abra y cierre de manera automática con la simple detección de personas, como sería del caso de unos grandes almacenes, un mando de infrarrojos o un lector de matrículas, como sería el caso de los garajes, o con un dispositivo electrónico instalado en el vehículo, como sería el caso de las vías rápidas de las autopistas.

Por tanto, los ingenieros diseñan todo tipo de mecanismos y automatismos que funcionan 24 horas al día y 365 días al año para que abrir y cerrar las puertas sea muy cómodo y muy barato (no hace falta contratar personal). Pero ¿qué dice la NORMA referente al tema de automatizar puertas?

Lo que dice la Norma

A grandes rasgos la Norma dice que si la gente es “comodona” y quieren automatizar una puerta, ésta debe cumplir tres requisitos mínimos para que nadie sufra ningún daño material ni corporal, ya que en caso de accidente es muy posible que se encuentren la víctima y la puerta automática solos, y no es cuestión que haya que lamentar males mayores.

Y por tanto, la norma no dice qué debe hacer una puerta sino lo que no debe hacer, que es hacer daño a nadie bajo ninguna circunstancia. Y ¿cómo se hace esto? Cumpliendo tres requisitos mínimos que son:

  1. Detección total: El sistema automático de la puerta, o barrera, debe detectar siempre cualquier elemento, sea una persona, vehículo, carrito o lo que sea, que se encuentre dentro del radio de acción de la puerta a modo que no debe impactar jamás con ese elemento.
  2. Reacción del sistema: En el remoto caso que la puerta impacte con el elemento (una persona, coche o lo que sea), que no debería haberse dado jamás ya que el propio sistema debe detectarlo obligatoriamente, la reacción de respuesta e inversión de la marcha en sentido contrario evitando el impacto debe ser de un tiempo inferior a 0,7 segundos y el impacto debe ser inferior a 40 Kg.
  3. Seguridad: Complementando con los puntos anteriores, la puerta, además de no impactar, reaccionar, etcétera, jamás podrá atrapar ningún elemento (persona o cosa) y estará dotada de todas las medidas necesarias en cuanto a seguridad para que, en caso de que se estropee, no cause ningún daño a nada ni a nadie. Como ejemplos las medidas de seguridad pueden ser paracaídas, frenos, contrapesos, etcétera.

En resumen, que si uno quiere que una puerta funcione de manera automática, y quiere que esté “legal”, debe cumplir con estos tres requisitos, y si no los cumple, esa puerta no cumple con lo que la NORMA española y europea exige.

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¿Quién tiene la culpa?

Siempre que una puerta automática impacta contra algo la culpa es, en el 99,9% de las ocasiones, de la puerta, a no ser que de manera intencionada quieras atravesarla a 200 Km/h y no da tiempo a que los automatismos y mecanismos reaccionen con suficiente tiempo.

¿Quién debe pagar?

En las puertas, las entidades que intervienen son:

  1. Los fabricantes. Se dedican a fabricar puertas, sensores, automatismos, centralitas electrónicas programables y un largo etcétera de mecanismos para ser instalados, y cada uno tiene su función. Los fabricantes serán responsables de las disfuncionalidades que los objeto fabricados por ellos tengan.
  2. Los instaladores. Éstos son los que montan la puerta en el sitio indicado. Compran las puertas y resto de componentes al fabricante y lo instalan en nuestra casa, almacén, fábrica, etcétera.
  3. El mantenedor. Todas las puertas deben seguir un programa de mantenimiento. Debe engrasarse, cambiar los cables, cambiar las partes desgastadas, etcétera. El mantenedor se ocupa de revisar y realizar el programa de mantenimiento recomendado por el fabricante para que la puerta vaya como el primer día.
  4. El reparador. Es aquella persona, o empresa, que se dedica a reparar aquellas averías que pueda tener, como por ejemplo si un vehículo se empotra contra la puerta.
  5. Los inspectores. El inspector se dedica a comprobar si la puerta cumple con todas las medidas de seguridad y comprueba que, además de haber seguido el programa de mantenimiento, ante cualquier evento crítico se accionan los elementos de seguridad.

De todo esto no saca que en muchas ocasiones el mantenedor, fabricante, instalador y reparador sean la misma persona. Por un tema de independencia, generalmente el inspector es alguien autorizado por la administración para desarrollar esa función concreta.

Y si alguna puerta no funciona porque, o no está fabricada de acuerdo con la norma, o instalada por la misma razón, o mantenida, o lo que sea, la culpa la tendrá el propietario de la puerta por haberla comprado a un incompetente o por no haber seguido con los programas de mantenimiento, inspección o reparación oportunos. En muchas ocasiones lo barato sale caro. Es obvio que, si el propietario, tras haber seguido con todos los requisitos la puerta comete alguna desgracia, la culpa la tendrá aquel que ha obviado alguna de las labores que eran de su competencia profesional, pero por defecto el responsable será el propietario de la puerta.

Por tanto, la desgracia la deberá pagar el propietario de la puerta automática, o su póliza de responsabilidad civil. Sólo en el caso que pueda acreditarse que el fabricante, instalador, mantenedor o cualquiera de los otros agentes que intervienen sean los responsables de la disfunción que causó el siniestro, podrá reclamarse a ése la indemnización por responsabilidad civil post-trabajos, pero de no ser así, quien debe ocuparse del accidente es el propietario.

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¿Qué normas hay?

Y para quien le guste distraerse con las normas que regulan esta actividad concreta, puede consultar las siguientes normas y directivas aplicables en el campo de automatización de puertas tanto para fabricantes, instaladores, mantenedores y reparadores:

  • Norma UNE-EN 13241-1
  • Norma UNE-EN 12635
  • Real Decreto 1644/2008
  • Directiva europea 89/106/CEE

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