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La Responsabilidad Civil Familiar. Cuando dañamos a otros “sin querer”

El otro día una ráfaga de viento arrancó el toldo del balcón de mi casa, ubicada en la sexta planta de un edificio de viviendas. Cayó encima de un coche que perdió la visibilidad, abordó la acera y se empotró contra una terraza de un bar lleno de gente. Los daños fueron que arrancó un trozo de la fachada de la comunidad, el toldo, el coche abollado, varias personas heridas y el mobiliario del bar. ¡Una desgracia!

La sorpresa fue mayúscula cuando di el parte a mi seguro del hogar y me dijeron que no entraba nada. Ni los daños al toldo ni los causados a terceros ya que mi seguro del hogar no tenía el “continente”, y como el toldo era considerado “continente”, no entraba ni el toldo ni los daños a terceros causados por éste. Pero ¿cómo podían condicionar la garantía de responsabilidad civil con respecto a los perjudicados a que tuviera el “continente” asegurado? Resulta que mi responsabilidad civil causada por elementos de continente (toldo, tejas, barandillas,…) quedaba cubierta a condición que tuviera esa partida asegurada; y de manera análoga, mi responsabilidad civil ocasionada por elementos de contenido (una mesa, una bicicleta o mi hijo) quedaba amparada a condición que tuviera el contenido asegurado. ¡Una injusticia y una incongruencia!

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Resulta que la aseguradora, en vez de cubrir mi responsabilidad civil como persona física dentro del ámbito de mi vida privada en el sentido más amplio, el contrato limitaba mi responsabilidad condicionándola a según qué partidas de “daños propios” tenía aseguradas. Una condición del todo arbitraria. Asegurar bienes propios es una cosa y no tiene nada que ver frente a los daños que mi patrimonio, mi familia o yo mismo pueda causar a terceros. ¡Son dos cosas distintas y ganas de que las personas veamos esto como excusas para dejar de pagar y restringir nuestros derechos!

Otra cosa muy distinta es que haya riesgos cuya responsabilidad civil deba asegurarse a parte, como es el caso del seguro obligatorio del automóvil, el seguro del cazador, responsabilidades derivadas de actividades profesionales o mercantiles, etcétera, cuyo riesgo varía mucho en función del tipo de actividad desarrollada. Pero limitar la cobertura responsabilidad civil familiar, donde todas las personas hacemos más o menos lo mismo, a que uno tenga contratado o no una partida que garantiza mis propios bienes, lo encontré totalmente fuera de lugar.

Dado el caso que contrate una póliza de responsabilidad civil general de mi familia, el asegurador no me va a condicionar a que asegure mis bienes porque ese tipo de seguro sirve para lo que sirve, para cubrir mi responsabilidad civil. Y justamente las “pólizas paquete”, comúnmente llamadas “multirriesgo” son eso, un contrato que aglutina un conjunto de pólizas que antaño se hacían por separado, como serían las pólizas de incendio, de robo, de responsabilidad civil, etcétera, y las decidieron agruparon en una sola para que fuera más sencillo y simplificado para la gente. Pero parece que como estamos en la época del postureo, los seguros cubren cada vez más cosas cuando realmente vamos para atrás, donde cada vez lo complican más y limitan más los derechos del asegurado cubriendo mucho menos.

El resumen es que, como el toldo era mío, todos los afectados por el siniestro me reclamaban los daños y perjuicios. Debía pagar de mi bolsillo a las víctimas, al coche, la comunidad por arrancar un trozo de fachada y el vecino que tiene el bar por destrozarle las mesas de la terraza. El seguro de la comunidad también declinaba el asunto ya que el toldo no era un elemento de origen de la comunidad cuando se construyó y por tanto tampoco cubría nada. En definitiva: que debía ser yo quien pagase todo el siniestro habiendo pagado dos seguros. ¡Bochornoso!

Ante el lío tremebundo y la desesperación contraté a ClaimCenter para que se ocuparan del caso. Y sin saber muy bien cómo lo hicieron, ya que me lo contaron pero fue un poco complicado, al final y después de ir a juicio consiguieron que fueran los dos seguros los que acabaran repartiéndose el pago de las indemnizaciones a los afectados, y para sorpresa mía, hasta la comunidad acabó pagándome el toldo. Fue una suerte y un auténtico alivio encontrarlos. Pero, ¿cómo debe hacerse para cubrir la responsabilidad civil familiar?

La responsabilidad civil

El significado de la responsabilidad civil emana de las obligaciones que nacen de culpa o negligencia de las personas, y vienen recogidas en los artículos 1902 al 1910 del Código Civil.

Básicamente viene a significar que, aquel que causa un daño a otro sin intencionalidad de hacerlo, aunque sea debido a una actuación negligente, estará obligado a reparar ese daño. Y dicho principio no queda limitado a los daños que hagamos como individuos dentro de nuestra vida cotidiana o profesional, sino que además se extiende a aquellos daños que se deriven de nuestros bienes (ruina de viviendas, árboles caídos, vehículos que atropellan,…), animales que poseamos (perros que muerden o caballos que propinan coces), miembros de nuestra unidad familiar (hijos que atropellan transeúntes, abuelos que les caen macetas del balcón,…) o incluso empleados que tengamos en nuestras empresas.

Por tanto, cuando hacemos daño a alguien “sin querer” o sin ninguna intencionalidad de hacerlo, estamos obligados a reparar el daño porque es culpa nuestra.

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La diferencia con la responsabilidad penal

Pero a diferencia de la responsabilidad civil, la responsabilidad penal, que viene recogida en el Código Penal, regula aquellos daños o responsabilidades que las personas hacemos cuando hay intencionalidad, dolo y mala fe.

Si resulta que de un codazo le rompemos la nariz a alguien “sin querer”, deberemos pagarle la nariz (operaciones quirúrgicas, medicamentos,…) más los días de baja y un largo etcétera hasta la total recuperación de la víctima por ser los responsables de ese daño. Esta acción, el codazo, quedará limitada a reparar el daño descrito por tratarse de una responsabilidad civil. Pero si resulta que ese mismo codazo lo hacemos de manera intencionada y con mala fe porque nos hemos enfadado con la víctima, además de todo lo anterior nos sancionarán con multas económicas o incluso con privación de libertad, yendo a la cárcel, ya que la mala fe y la intencionalidad hacen que el asunto trate de una responsabilidad penal. Por tanto, en ambos casos el resultado sería el mismo, una nariz rota, pero la diferencia entre la responsabilidad civil y la penal es la intencionalidad y la mala fe.

¿Qué cubren las aseguradoras en la responsabilidad civil?
¿Qué situaciones deberían garantizar?

Por regla general, las pólizas de responsabilidad civil deberían cubrir o pagar, hasta el límite de dinero que tengamos contratado, todos aquellos daños que causemos a personas que no seamos nosotros. Por tanto quedarían cubiertos, a modo enunciativo y no limitativo ya que existen infinidad de casos y alargaríamos este post como la Wikipedia entera, las siguientes situaciones:

Si invito a alguien a casa y lo intoxico con una mayonesa en mal estado. Si cae una maceta sobre un coche que no sea el mío. Si atropello a alguien con la moto. Si mi perro muerde a alguien. Si un árbol de mi jardín cae sobre la vivienda del vecino. Si tengo un escape de agua y afecta al vecino de abajo. Si siendo arquitecto me equivoco y cae el edificio por estar mal diseñado. Y así un larguísimo etcétera de escenarios distintos.

¿Qué situaciones garantizan? La segmentación de la responsabilidad

Como los daños y perjuicios que podamos ocasionar a otras personas derivados de nuestros actos u otras situaciones de las que seamos civilmente responsables es amplísimo, las aseguradoras, y la misma Ley, los segmentan y delimitan en dos grandes grupos. Las responsabilidades civiles que por Ley es obligatorio tener un seguro específico para ese tipo de actividad y las que no es obligatorio tenerlo.

Es por todos conocido que la caza o los vehículos a motor, por Ley, deben tener un seguro obligatorio a parte que cubra la responsabilidad civil. No sirve uno de responsabilidad civil general que lo cubra todo. Así, las aseguradoras “fabrican” seguros que sólo cubren la responsabilidad civil de cuando conduces un vehículo, otro para tu vida familiar, otro para cuando desarrollamos la actividad de médico, ingeniero, albañil…, otro para cuando una empresa fabrica petardos y así un sinfín de pólizas que van cubriendo “pequeñas parcelas” del gran mundo que significa la responsabilidad civil. Y esto lo hacen a base de cláusulas delimitativas y cláusulas que limitan los derechos del asegurado.

Por tanto hay que estar muy alerta con esas cláusulas de las que ya hablamos y saber qué cubre el seguro, ya que una cosa es que nosotros seamos civilmente responsables de algo y otra muy distinta es que la aseguradora sufrague ese tipo de responsabilidad.

¿Qué están obligadas a pagar?

Ante estas situaciones, el seguro o garantía de responsabilidad civil debe pagarlo todo. Y cuando decimos todo es todo. Por tanto deben pagar:

  • Los daños materiales directos sobre vehículos  o cosas, o sea, el coche abollado por el toldo.
  • Los daños materiales indirectos y pérdidas sobre vehículos o cosas, o sea, aunque el toldo no haya caído sobre la gente ni el bar, los destrozos que el coche hizo cuando se empotró contra el bar por la falta de visibilidad.
  • Las lesiones de los perjudicados directos e indirectos, o sea, todos los conceptos y gastos que detallamos en otro tema sobre las lesiones.
  • Las interrupciones de actividad, o sea, toda minoración de ingresos monetarios que haya causado a los perjudicados, sean personas físicas o jurídicas, por razón de ese siniestro. En nuestro caso, la pérdida de ingresos sufrida por el bar por los días que deberá permanecer cerrado, más las pérdidas de ingresos de cada persona lesionada por no poder trabajar al estar de baja o que vean reducido su salario por esa razón.
  • Las inhabitabilidades, o sea, tener que alquilar viviendas o locales alternativas mientras duran las obres o Trabajos de reparación del bien siniestrado.
  • Los perjuicios como podrían ser el que mis clientes se busquen otras alternativas y se queden con ellas por el motivo de no haberles podido servir cuando tocaba.
  • Otros gastos reclamables como pueden ser el alquilar un vehículo de substitución por tener el mío arreglándose, servicios de taxi o servicios de seguridad para que vigilen el local del perjudicado mientras duran las reformas.
  • Gastos de gestión del siniestro, entendiendo por ello que el afectado no tiene por qué ocuparse de realizar la gestión del siniestro y contrata a ClaimCenter para que se ocupe de ello.

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Y, con el perjudicado ¿qué pasa?

Para cualquier seguro de responsabilidad civil sea profesional, del hogar, de actividad, de SOA o del tipo que sea, el artículo 76 de la Ley 50/80 de Contrato de Seguro dice tres cosas muy importantes:

  1. La primera es que, en todos los casos, el perjudicado tiene acción directa contra el asegurador, que significa que puede reclamar directamente al seguro de responsabilidad civil sin que ésta pueda oponerse. Todo ello si la responsabilidad de su asegurado respecto al accidente esté acreditada, claro está.
  2. La acción o reclamación directa es inmune a las excepciones que puedan corresponder al asegurador contra el asegurado. Esto quiere decir que, de existir alguna cláusula limitativa de derechos del asegurado que excluya ese hecho, el seguro jamás la puede utilizar contra el perjudicado para no pagarle el siniestro. Por tanto el seguro deberá pagar siempre al perjudicado y reclamar a su propio cliente una vez liquidado el siniestro.
  3. El asegurado tiene la obligación de facilitar siempre al perjudicado los datos del seguro para que éste pueda reclamarle todos los conceptos por razón de los daños, perjuicios y pérdidas causados por el siniestro.
La colaboración del asegurado

En un asunto de responsabilidad civil, la colaboración del asegurado es muy importante para que el perjudicado pueda cobrar la indemnización que le toca. Debemos ser personas honestas, transparentes y solidarias, y si hemos hecho daño a alguien debemos reconocerlo, y de existir un seguro que cubra eso, facilitar sus datos al perjudicado para que ese afectado pueda resarcirse del daño y los perjuicios causados. No podemos actuar con deslealtad y menos cuando no querríamos que, en caso que nosotros nos encontrásemos en la situación del damnificado, se desentendiera del asunto y negara la verdad en contra de nuestros intereses.

 

4 Respuestas
  1. Juan Manuel
    Juan Manuel Dice:

    Mi hijo esta desplazado en Barcelona haciendo un Master. Tiene un patinete electrico (Xiaonmi). Le cuebree el seguro de responsabilidad cilvil del hogar si produce daños conduciendo el patinete?
    Gracias por su respuesta

    Responder
    • ClaimCenter
      ClaimCenter Dice:

      Si su hijo es económicamente dependiente de ustedes (aunque pueda ganar algún emolumento para sus gastos) y vive con los padres (empadronado con ustedes), aunque esté desplazado en Barcelona por motivo de estudios, la garantía de Responsabilidad Civil Familiar de su seguro de la vivienda cubre su responsabilidad civil ya que por Ley, el patinete no debe disponer de un Seguro Obligatorio específico.

      Responder
  2. Rosa
    Rosa Dice:

    Mi hijo de viaje con el instituto, rompió un espejo. El seguro del alojamiento no se hace responsable, el de viaje tampoco y el de hogar dice que tampoco porque tiene que responder este el del viaje. Podría indicarme si es así.

    Responder
    • ClaimCenter
      ClaimCenter Dice:

      Si su hijo, estando bajo la tutela del padre o tutor, ha causado algún daño, el padre o tutor será el responsable de los daños que haya causado a terceros (párrafo segundo y tercero del Artículo 1903 del Código Civil Español). En este caso será la garantía de responsabilidad civil de su seguro del hogar quien deberá indemnizar los daños y perjuicios al perjudicado.

      Pero si su hijo estaba bajo el control y vigilancia del Centro Escolar (uno o varios de los profesores) será el Centro Escolar el responsable de sus actos (párrafo quinto del artículo 1903 del Código Civil Español). En este segundo caso será el seguro de responsabilidad civil del Centro Escolar quien deberá indemnizar los daños y perjuicios al perjudicado.

      En todo caso, tanto el Centro Escolar como el padre o tutor, según sea el caso, deberán manifestar a tercero perjudicado que tienen un seguro de responsabilidad civil y deberán facilitarle todo su contenido (condiciones particulares y generales del seguro) según lo que establece el artículo 76 de la Ley de Contrato de Seguro.

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