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Qué son las franquicias en los seguros y qué tipos existen

Cuando no tenemos un seguro del hogar, del vehículo o de lo que sea y sufrimos un accidente, somos nosotros quienes debemos pagar la reparación o substitución del bien dañado. Por lo tanto, somos nosotros quienes auto-aseguramos aquello (la casa, el coche, la salud, etc), ya que asumimos los costes de subsanar el daño.

Cuando contratamos un seguro transferimos a esa entidad el costear todos los gastos de reparación, substitución o pago de la prestación en caso de accidente o siniestro.

Pero existe una fórmula donde las personas participamos en un primer tramo o un porcentaje del coste de la prestación o de los daños, y de esta manera de participamos conjuntamente con la aseguradora, a modo que la franquicia es aquella cuantía mínima, o porcentaje del daño, a partir de la cual surge la obligación del asegurador.

Tipos de franquicias
Franquicia monetaria fija

Es esa cantidad mínima, o primer tramo monetario, que debemos pagar en caso de accidente a partir del cual la aseguradora se hará cargo del segundo tramo o resto del coste del siniestro. Un ejemplo de estos tipos de franquicia es la de los vehículos asegurados a todo riesgo o daños propios, donde habitualmente existe una franquicia de 300€. Eso significa que, si dado el caso de unos daños propios el importe de reparación asciende a 1.000€, los primeros 300€ los pagaremos nosotros, y el resto (700€) los pagará el seguro. Si resulta que el coste de la reparación hubiesen sido 150€, puesto la franquicia es de 300€ la aseguradora no pagaría nada y seríamos nosotros quienes soportaríamos la integridad de todo el coste.

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Franquicia monetaria proporcional

Así como en el caso anterior va por tramos, donde el primer tramo se ocupa el asegurado y el segundo tramo el asegurador, en este caso la aseguradora y el asegurado se reparten proporcionalmente el coste íntegro del accidente en virtud de unos porcentajes prefijados en el contrato. De este modo y como ejemplo, si existe una franquicia del 20% significa que, en caso de accidente, el asegurado se hará cargo del 20% del coste y la aseguradora del 80% restante. Así, si el coste de la reparación es de 1.000€, la aseguradora pagará 800€ (80% de 1.000€) y nosotros pagaremos 200€ (20% de 1.000€). También es muy común este tipo de franquicias en las pólizas de salud de reembolso de gastos.

Franquicia temporal

Hay contratos donde existen franquicias temporales como es el caso del Consorcio de Compensación de Seguros o según qué garantías de pólizas de seguros de salud. El Consorcio de Compensación de Seguros establece una franquicia de 7 días para riesgos de pólizas del hogar, empresas, etc, entendiendo con ello que si contratamos un seguro del hogar hoy y mañana sufrimos una inundación de carácter extraordinario, en Consorcio de Compensación de Seguros no cubrirá los daños por existir una franquicia de 7 días, o sea, el Consorcio se haría cargo del siniestro si desde la fecha de efecto o contratación del seguro y la fecha del accidente han transcurridos más de 7 días. Otro caso típico de franquicias temporales las vemos en los casos de contratación de pólizas de salud, donde habitualmente hay una franquicia (o periodo de carencia) donde no atenderán el parto de una señora si no han transcurrido un mínimo de 9 meses desde la contratación del seguro de salud hasta que da a luz.

¿En qué tipos de seguros existen franquicias?

Existen franquicias en casi todos los tipos de seguros. En seguros de coches, viviendas, comunidades, empresas, responsabilidad civil, salud, etc.

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¿Por qué las franquicias?

La primera razón es para reducir el coste de gestión. Gestionar un accidente de 300€ tiene el mismo coste que gestionar uno de 10.000€. Si el coste fijo de gestión de un accidente por parte del seguro es de 200€, 200€ sobre 300€ es mucho mientras que 200€ sobre 10.000€ es muy poco. De este modo, las aseguradoras rebajan sus costes operativos. Les representa un ahorro de costes de gestión que tienen un impacto individual por siniestro muy elevado.

La segunda razón es porque las aseguradoras se ahorran muchos siniestros de poca cuantía, que son la inmensa mayoría, y por tanto, aparte de ahorrarse mucha gestión se ahorran el pago de ese tipo de siniestros.

La tercera razón es qué, aunque superen la franquicia y dependiendo del importe, aunque el coste supere la franquicia, mucha gente no reclama el accidente por no “valer la pena”.

Otra de las causas es porque la gente no se aproveche de transferir un coste previsto (previsión de lluvias torrenciales o planificación de un parto) cuando el seguro, lo que quiere, es pagar costes imprevistos.

Y lo cierto es que, los seguros, con las franquicias reducen el importe y frecuencia de reclamación, y por tanto el coste del seguro baja substancialmente.

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